¿Qué edad tiene tu alma y qué significa para tu viaje?

La idea de que nuestras almas tienen una edad más allá de nuestra existencia física ha sido objeto de debate y reflexión a lo largo de los siglos. El concepto del alma está presente prácticamente en todas las religiones y corrientes filosóficas del mundo. Y, en todas ellas, esta se percibe como un factor muy importante para definir la personalidad y el carácter.

Debido a esto, es posible que alguna vez hayas escuchado expresiones como “alma vieja” o “alma joven”, lo cual forma parte de la creencia de que el alma de las personas tiene una edad independiente a sus años de vida.

Esta creencia está relacionada con la reencarnación. Se dice que, cuando una persona muere, su alma reencarna en un nuevo ser. De esta forma, el alma encarna múltiples veces para experimentar diferentes lecciones y evolucionar espiritualmente, hasta llegar a un plano astral.

Por lo tanto, estaríamos hablando de dos edades para cada persona: la biológica (que cambia cada año) y la del alma (que será la misma a lo largo de su vida).

Si aún no conoces sobre el tema, en este artículo profundizaremos sobre las siete edades del alma, las cuales forman parte del taoísmo.

¿Qué es la edad del alma?

La edad del alma es una noción espiritual que sugiere que nuestras almas tienen una historia más allá de la vida actual. Según esta creencia, nuestras almas han experimentado múltiples encarnaciones a lo largo del tiempo, y cada experiencia ha contribuido a nuestro crecimiento y evolución espiritual. La edad del alma no se mide en años terrenales, sino en términos de sabiduría, conocimiento y nivel de conciencia que hemos adquirido a lo largo de nuestras vidas pasadas y presentes.

Según la filosofía espiritual, existen diferentes niveles de edad del alma, que representan el grado de experiencia y evolución espiritual de cada individuo. Estos niveles se clasifican comúnmente en 7 etapas:

Alma recién nacida

Las personas con un alma de esta edad se caracterizan por vivir en un estado de supervivencia. Es decir, que no cuestionan demasiado las cosas, sino que simplemente siguen la corriente para no morir.

Su personalidad es simple, inocente y muchas veces son supersticiosos. Aprenden a través del sufrimiento.

Al ser un alma infantil y sin experiencia, pueden llegar a ser agresivos o egocéntricos si están expuestos a estímulos negativos. Mientras tanto, los estímulos positivos pueden convertirlos en personas nobles.

Las almas infantiles al llegar a la adultez pueden tener problemas para independizarse y comprometerse.

Alma infantil

También llamada alma bebé, funcionan de la misma forma de un ser humano que apenas comienza a tener conciencia de sí mismo.

Son personas que necesitan ser guiadas por otros. Rara vez toman decisiones propias, por lo que prefieren cumplir con horarios, reglas y pautas establecidas por almas mayores.

Gracias a esto, tienden a ser puntuales, responsables y buenos ciudadanos que cumplen con las leyes. Sin embargo, también pueden ser demasiado rígidos y llegar a obsesionarse con el orden.

Su medio de aprendizaje es el dolor.

Alma joven

La tercera de las edades del alma tiene más experiencia. Cuestiona constantemente el por qué de las cosas y tiene un alto interés por conocer sus habilidades. Aprenden por medio de la pérdida.

Las personas con alma joven son ambiciosas, productivas y siempre están buscando maneras de mejorar. Tienden a convertirse en personas exitosas. Uno de sus motores es obtener fama y fortuna.

A su vez, temen a la muerte y a la vejez. Es por eso que tienden a obsesionarse con tener una vida llena de logros.

Alma madura

El alma madura es el comienzo de la apertura espiritual. Es decir, el momento de dejar atrás al mundo terrenal para pasar a un plano superior.

Las personas con esta edad en su alma no se sienten satisfechos, puesto que en su vida pasada ya obtuvieron suficiente reconocimiento y poder. Son personas melancólicas y neuróticas. Pueden sentir un vacío muy grande en su existencia.

Además, se caracterizan por sufrir de crisis existenciales intensas, ya que se encuentran en la búsqueda constante de cuál es el sentido de la vida y para qué vinieron a ella.

Sin embargo, este mismo aspecto es positivo, debido a que tienen el objetivo de conseguir la paz interior. Por lo tanto, una vez que lo logran, se convierten en personas dispuestas a ayudar a otros. A su vez, son perceptivos y conscientes de su entorno.

El alma madura aprende a través de la angustia.

Alma vieja

Las almas viejas aprenden a través del terror.

Este tipo de alma ya pasó por la etapa de autodescubrimiento y se encuentra en camino a la siguiente dimensión.

Suelen ser personas excéntricas, filosóficas y buenas para enseñar. También se destacan por su nobleza y por evitar entrometerse demasiado en las decisiones de las demás personas. Creen fielmente en tratar a las personas como les gustaría ser tratados.

Por otro lado, su larga experiencia puede llevarlos a sentirse desmotivados.

Las almas viejas son fáciles de percibir, especialmente cuando se trata de un niño, ya que posiblemente se interese por temas que no suelen ser propios para su edad. Con el tiempo, un adulto con alma vieja podría convertirse en una persona sabia.

Almas luminosas

Esta es una de las edades del alma que trascienden el plano terrenal. Son aquellas personas conocidas como “seres de luz”.

Aunque ya podrían encontrarse en otra dimensión, vuelven a la tierra para servir como guía a almas más jóvenes a conseguir su camino hacia la iluminación.

Dicho esto, son personas con mucha sabiduría. Son almas tranquilas, pacientes y con una gran capacidad de liderazgo. Están dispuestos a ayudar a los demás.

Edad infinita del alma

Por último, se encuentra la última etapa de la edad del alma.

Se cree que la encarnación física de las personas con edad infinita es corta, ya que su estadía en la tierra tiene la misión específica de enseñar y guiar a otros a través del amor.

Muchos creyentes afirman que personajes como Jesús y Buda fueron indudablemente almas con edad infinita, puesto que su paso por el mundo tuvo un impacto gigante en la humanidad.

Evidentemente, el alma con edad infinita está hecha de amor pleno y carece de cualquier aspecto negativo.

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¿Cómo afecta la edad del alma a nuestras vidas?

La edad del alma puede tener un impacto significativo en nuestras vidas y relaciones. Nuestro nivel de conciencia y sabiduría espiritual influye en cómo enfrentamos los desafíos, cómo nos relacionamos con los demás y cómo buscamos significado y propósito en la vida. Algunas formas en que la edad del alma puede afectar nuestra experiencia son:

Relaciones y conexiones

La edad del alma puede influir en la calidad de nuestras relaciones y conexiones con los demás. Por ejemplo, un alma joven puede sentirse atraída por la emoción y la novedad en una relación, mientras que un alma madura puede buscar una conexión más profunda y significativa. Las almas antiguas pueden experimentar una conexión espiritual más profunda con ciertas personas o situaciones.

Aprendizaje y crecimiento

Nuestra edad del alma también puede determinar nuestra disposición para aprender y crecer a lo largo de la vida. Las almas jóvenes pueden estar más enfocadas en la gratificación inmediata, mientras que las almas maduras y antiguas pueden ver los desafíos como oportunidades para evolucionar y expandir su conciencia.

Búsqueda de propósito

La edad del alma puede influir en nuestra búsqueda de propósito y significado en la vida. Las almas jóvenes pueden estar más enfocadas en descubrir sus pasiones y objetivos personales, mientras que las almas maduras y antiguas pueden sentir un llamado hacia un propósito más elevado, como el servicio a los demás o el crecimiento espiritual.

¿Es una creencia espiritual o científica?

La edad del alma es una creencia espiritual basada en la filosofía y las enseñanzas de diferentes tradiciones espirituales. No es una noción científicamente demostrada, sino más bien una perspectiva que busca comprender la evolución y el propósito de la vida desde un punto de vista espiritual.

¿Podemos cambiar la edad de nuestra alma en esta vida?

Según la creencia espiritual, nuestra alma evoluciona a través de múltiples encarnaciones. Si bien no podemos cambiar la edad de nuestra alma en una sola vida, podemos crecer y evolucionar espiritualmente a medida que aprendemos y enfrentamos diferentes experiencias y desafíos.

Como puedes ver, la edad de tu alma no tiene ninguna relación con tu edad real. Y esto puede definir cómo es tu ser y cómo vivirás tu vida.

Mientras muchas personas se muestran escépticas ante estas creencias, otros se encuentran en la búsqueda de la iluminación. Según los taoístas, esto ocurre precisamente por la etapa en la que se encuentre su alma.

Y tú, ¿estás de acuerdo con esta creencia? ¿A qué edad crees que corresponde tu alma?

Espero que este post te haya sido de mucha ayuda. Siempre contando contigo, te exhorto a las tres C: Comenta, Comparte y Compra. 😉

¡Gracias!