¿Cómo meditar cuando el tiempo no te alcanza?

La meditación es una de las prácticas más recomendadas en la actualidad para múltiples fines saludables. Esto se debe a que es muy sencillo comenzar con ello.

A diferencia de otras disciplinas, en el caso de la meditación, no requiere adquirir una gran cantidad de accesorios o hacer un esfuerzo gigantesco para empezar a disfrutar de sus beneficios. Solo basta con tener la voluntad necesaria para lograr estabilidad en su práctica, de forma que nuestro cerebro comience a ejercitarse.

Y, lo mejor de todo, es que no necesitas dedicar demasiado tiempo. Puedes ser constante en la meditación destinando solo unos minutos al día.

¿Qué es la meditación?

Meditar es la acción de controlar nuestra atención a través de distintos ejercicios para mejorar su capacidad. Al igual que hacemos en un gimnasio con nuestros músculos, levantando cargas exigentes con el fin de aumentar su fuerza y tamaño, sometemos nuestra atención a enfocarse durante un tiempo determinado en un foco que hayamos escogido. De esta forma, con el tiempo, aumentaremos la habilidad que tenemos de mantenernos enfocados en un punto por un plazo más grande y de forma más eficiente.

A pesar de que la meta principal es incrementar nuestra capacidad de concentración, hay otros beneficios asociados a esta práctica. Por ejemplo:

  • Mejora el control de nuestras emociones a través de la ecuanimidad (es decir, mayor control de nuestro estado anímico y estabilidad en nuestro estado psicológico)
  • Previene el envejecimiento cerebral
  • Mejora la calidad del sueño
  • Previene la recaída en la depresión y la ansiedad
  • Aporta mayor claridad mental

¿Cómo meditar?

Meditar no es simplemente sentarse en la posición del indio y comenzar a decir el mantra “om”. Existen muchos estilos de meditación y cada uno dirigido a un fin específico.

Para comenzar, sería bueno comentar que hay 3 subsistemas de atención. Estos son orientación, alerta y funciones ejecutivas.

  • Orientación: es la parte de nuestra atención que nos ayuda a enfocarnos en un punto o tarea específica.
  • Alerta: es el antagonista a la orientación, ya que nos mantiene enfocados en lo que está sucediendo alrededor nuestro y nos ayuda a saber que sucede en el ambiente en donde nos encontramos. Por ejemplo, cuando estamos haciendo un ensayo o cualquier actividad y nos damos cuenta de los sonidos y estímulos que hay alrededor (notificaciones del celular, el canto de los pájaros, etc.)
  • Funciones ejecutivas: son esa parte de nuestra atención que nos ayuda a enfocarnos hacia la meta o actividad del momento que intentamos cumplir. ¿No te ha sucedido que estás estudiando para un examen y de pronto te distraes en algo más? Cuando recuerdas que debes seguir en tu actividad anterior, es gracias a tus funciones ejecutivas.

¿Cuáles son los tipos de meditación?

Como ya comentamos, existen muchísimos tipos de meditación, pero hoy nos centraremos en los más comunes y fáciles de realizar.

  • Meditación de foco cerrado

Normalmente, la práctica de meditación se hace sentados en una posición muy cómoda y teniendo cuidado de que nuestra espalda esté recta. La idea es enfocar la atención en un punto específico. Por ejemplo, el sonido y la sensación de nuestro sistema respiratorio, o la sensación del piso tocando nuestros pies y su temperatura.

El objetivo es que nuestra atención esté enfocada únicamente en algo que hayamos escogido y logremos ignorar el resto de factores externos. Al hacer esto, como habrás imaginado, estaríamos mejorando nuestra atención de orientación y, por lo tanto, nuestra capacidad de enfoque en actividades que requieran de la misma.

  • Meditación de foco abierto

En esta meditación haremos lo contrario. Podemos sentarnos nuevamente en nuestra posición cómoda y escoger escuchar el ruido de nuestro alrededor. Nuestra atención no estará enfocándose en un solo punto, sino que estará a merced de cualquier estímulo que haya en el momento. Es decir, los sonidos de los pájaros, los carros pasando, las personas de tu alrededor conversando, etc.

En este caso, lógicamente, estaríamos mejorando nuestra capacidad de alerta.

¿Cómo meditar si no tengo tiempo?

A pesar de que la práctica no es difícil, son muchas las personas que sienten que no tienen tiempo suficiente para dedicarse a practicar, lo cual es totalmente entendible. Sin embargo, te traemos buenas noticias: ¡no es necesario que dejes de hacer lo que estás haciendo para meditar!

A pesar de que el estilo de meditación más común requiere que te sientes y te dediques solamente a ello, no es un requisito absoluto. Puedes seguir practicando mientras haces cualquier actividad cotidiana. Solo debes elegir el tipo de meditación que deseas realizar (foco abierto o foco cerrado) y comenzar.

Estas son algunas maneras para practicar si no tienes tiempo:

  • Mientras escuchas música, fíjate en un sonido en particular. Por ejemplo, la guitarra o la batería.
  • Cuando comes, puedes hacer lo mismo. Si decides practicar foco cerrado, puedes llevar tu atención específicamente al sonido de los cubiertos, por ejemplo. También puedes hacer lo contrario; prestarle atención a cada uno de los estímulos que recibes al comer, de modo que dejes de hacerlo en “piloto automático”.
  • Al ducharte, prueba el foco cerrado concentrándote en cada una de las sensaciones que percibes: el sonido del agua cayendo, la sensación de las gotas de agua en tu piel, el cambio de temperatura, la textura del jabón…
  • También puedes hacerlo durante una conversación. En este caso, puedes elegir como foco la conversación en sí, evitando que tus pensamientos u otros estímulos externos te alejen del foco.
  • Una forma de meditar muy relajante es observar la naturaleza. Puedes centrar tu atención en el sonido del viento, el aleteo de una mariposa o el olor que queda después de la lluvia… Cualquier estímulo es válido y tienes cientos de opciones en la naturaleza.
  • Si no logras meditar de esta manera, también puedes probar con un ejercicio guiado. Puedes encontrar desde largos y complejos, hasta microdosis de meditación de apenas unos pocos minutos.
  • Si no estás haciendo nada en específico, incluso puedes meditar solo con fijarte en tu respiración.

Libros para meditar

En tu búsqueda de cómo meditar cuando el tiempo es escaso, los libros pueden ser tus mejores aliados. Te ofrecemos una cuidadosa selección de libros de meditación que te ayudarán a encontrar la paz interior, incluso en medio de tu agitada vida diaria. Selecciona el libro que mejor se adapte a tus necesidades y comienza tu viaje hacia una vida más tranquila

Consejos para una meditación exitosa

  • Elimina distracciones

Cuando decidas meditar, busca un lugar tranquilo donde puedas estar sin interrupciones. Apaga notificaciones en tu teléfono y asegúrate de que nada te distraiga. Esto te permitirá sumergirte más profundamente en tu práctica.

  • Usa herramientas de apoyo

Si encuentras difícil meditar sin guía, existen aplicaciones y recursos en línea que ofrecen meditaciones guiadas de corta duración. Estas herramientas te ayudarán a mantener el enfoque y proporcionarán estructura a tu práctica.

¿Necesito meditar durante mucho tiempo para obtener beneficios?

No necesariamente. Incluso unos minutos diarios de meditación pueden tener efectos positivos en tu bienestar mental y emocional. Lo importante es la consistencia en tu práctica.

¿Puedo meditar en cualquier lugar?

Sí, la meditación se puede realizar en cualquier lugar donde te sientas cómodo y tranquilo. No necesitas un espacio especial, ni equipo.

¿Cuándo veré resultados en mi práctica de meditación?

Los beneficios de la meditación pueden experimentarse en diferentes momentos. Algunas personas notan cambios después de algunas semanas, mientras que otras pueden requerir más tiempo. La clave es mantener la consistencia.

La meditación puede ser una herramienta poderosa para calmar la mente y mejorar el bienestar emocional, incluso cuando el tiempo es limitado. Con pequeños ajustes en tu rutina diaria y la incorporación de técnicas de meditación de corta duración, puedes disfrutar de sus beneficios sin sentir que estás sacrificando tiempo. Recuerda que la consistencia es clave, y con el tiempo, experimentarás los efectos positivos en tu vida diaria.

Mientras mantengamos nuestra atención enfocada de una forma específica y prolongada, estaremos meditando. Incluso si seguimos haciendo nuestras actividades diarias. Así que, si no tienes nada de tiempo o no es una prioridad para ti, de igual forma puedes aprovechar los beneficios de la meditación. ¡Solo encuentra tu forma favorita y disfruta!

Espero que este post te haya sido de mucha ayuda. Siempre contando contigo, te exhorto a las tres C: Comenta, Comparte y Compra. 😉

¡Gracias!